Bohemian Rhapsody

El pasado 31 de octubre se estrenaba en España la película Bohemian Rhapsody. Con el título de la legendaria canción de Queen, el largometraje muestra los pasos de la banda británica hasta convertirse en un conjunto histórico. Sabiendo esto, me planté en la sala del cine y me preparaba para presenciar algo que podía ser maravilloso o decepcionante.

Y he de confesar que, tras el último tono de la canción que cierra los créditos, me quedé encantado. En este artículo os daré mi opinión e intentaré transmitir lo que vi y algunas razones por las cuales ver Bohemian Rhapsody.

Bohemian Rhapsody: el camino de Freddie Mercury a leyenda


Bohemian Rhapsody es esa clase de película que, aunque no te guste Queen, dificilmente te va a decepcionar. La banda británica formada en 1970 nunca fue de mis favoritas, pero siempre la tuve en cuenta. Quiero decir, es Queen, su música es indiscutiblemente formidable.

Por ello, sabía que tenía que ver este largometraje sí o sí. Y no me arrepiento de nada. Sin hacer spoilers ni destripar mucho la película, intentaré daros los motivos para presenciar Bohemian Rhapsody en la gran pantalla.

Ficha técnica de Bohemian Rhapsody. Fuente de la imagen: Filmaffinity
Ficha técnica de Bohemian Rhapsody. Fuente de la imagen: Filmaffinity

En primer lugar, es necesario reseñar que el film no es una biografía realística al 100%. Para ajustar bien el guion, Bryan Singer, director de la película, hizo algún que otro cambio a la hora de explicar situaciones reales del grupo. Pese a ello, la función de Bohemian Rhapsody se mantiene intacta de principio a final: mostrar la obra de Queen y lo que transmite su música, así como descubrir cómo componían sus temas.

Rami Malek interpreta a Freddie Mercury en la película. Y es, sin duda, la gran atracción para el espectador. El actor estadounidense imitó a la perfección a toda una leyenda, tanto en movimientos, como en gestos y expresiones. Más memorable aún teniendo en cuenta que actúo con una dentadura postiza durante toda la grabación. Malek consigue aproximarse a Freddie, fusionándose con él y embelesando al espectador con su actuación.

Rami Malek interpretando a Freddie Mercury. Fuente: El País
Rami Malek interpretando a Freddie Mercury. Fuente: El País

Otro de los motivos es la fotografía. Bohemian Rhapsody cuida al detalle cada una de las escenas del largometraje. Por ejemplo, al principio de la película, si nos fijamos bien, podremos ver un ‘cameo’ del cantante de U2, Bono. La película está plagada de este tipo de detalles, y los planos ayudan a seguir la trama durante las dos horas de duración.

A la derecha de la imagen se puede ver a Bono, cantante de la banda irlandesa U2
A la derecha de la imagen se puede ver a Bono, cantante de la banda irlandesa U2

De la mano a la fotografía va el apartado artístico. Tanto las caracterizaciones de todos los miembros de la banda como su vestuario es espléndido. Consigue trasladar al espectador a la época, cuidando todos los detalles y la personalidad de todos los personajes. Freddie Mercury siempre fue una persona excéntrica, característica que se aprecia de primera mano con su forma de vestir.

La fotografía y el apartado artístico es de lo más destacable de Bohemian Rhapsody
La fotografía y el apartado artístico es de lo más destacable de Bohemian Rhapsody

Pero, si os tengo que destacar un motivo por encima de todos para que veáis la película, es la música. Pese a que Bohemian Rhapsody no sea un musical, te consigue atrapar con la banda sonora de principio a final. Queen protagoniza la mayoría de las canciones del film: Another One Bites The Dust, I Want To Break Free, We Will Rock You… todas ellas están presentes de fondo. Me quedo con una escena con Who Wants to Live Forever de fondo… inigualable. Y lo mejor de todo, la película muestra cómo Queen compuso las canciones míticas de su obra.

La actuación del reparto de Bohemian Rhapsody culmina una obra que quedará para la posteridad. De hecho, el guion es el que mejor acompaña a cada uno de los personajes. Se dan situaciones humorísticas, malos momentos, tensión, incertidumbre, que te acercan cada vez más y te hacen sentir un espectador en primera persona del avance de Queen.

Todos estos elementos se mezclan para concluir la película con un final a la altura del grupo que interpretan. La actuación de Queen en el Live Aid de 1985 finiquita una obra maestra de la última década. Os aconsejo que, si vais a verla, presenciéis primero el Live Aid auténtico en vuestras casas. O, como hice yo, verlo tras acabar la película. No tiene desperdicio.

Me dejo muchos detalles en el tintero. Obviamente, me falta mucho para ser un crítico de cine en condiciones. Pero lo que tengo claro es que tenéis que ver Bohemian Rhapsody. Como decía en la introducción, yo no soy un fan aférrimo de Queen. Pero sí que me emociono con su historia, con sus letras, y, sobre todo, con su cantante.

Freddie Mercury ha sido, es y será, en mi opinión, el mejor cantante de la historia del rock. Y eso que la competencia es complicada: Robert Plant, Roger Waters, Bon Scott… El mensaje es claro, si quieres disfrutar como un niño durante dos horas en una butaca, ve a ver Bohemian Rhapsody.