Las expectativas eran muy altas y la meta demasiado complicada. Mejorar o incluso igualar al clásico de 1994 de la factoría del ratón era una misión imposible. Y lo más sorprendente es que lo han conseguido. Tal vez no mejorarlo porque es algo impensable. Pero El Rey León cobra vida en este remake live-action que permanece a la altura de la original. Pero ten cuidado sin aún no la has visto, porque vamos a analizar al detalle la película en esta crítica con SPOILERS.

Desde el momento en que comienzan los primeros compases del “Ciclo Sin Fin”, la piel se te pone de gallina. Y lo que no puedes dejar de preguntarte desde ese momento es cómo han podido conseguir tal nivel de realismo con únicamente CGI. El resultado es ASOMBROSO. Parece que estamos viendo un documental de la sabana africana. No falta ni un detalle. Desde aquí, bravo al equipo de animación que han conseguido un trabajo magnífico.

Todos los animales parecen de verdad. Y aunque muchos han achacado ese detalle como el principal problema de la película al impedir que los personajes sean todo lo expresivos que eran en la original, yo no estoy del todo de acuerdo. Bueno, a excepción tal vez de Zazú. Que sí que es cierto que se queda algo plano y es una lástima. Pero los demás personajes son lo suficiente carismáticos como para creértelos y ver como el Rey León cobra vida.

Los grandes aciertos

En este apartado, claramente, se llevan la palma Timón y Pumba. Que roban cada escena en la que aparecen. Un verdadero acierto haber contado en el doblaje al castellano con las mismas voces que en el reparto original. El número de “Hacuna Matata“, junto a la canción inicial, hacen que se te salten las lágrimas de la emoción. Bueno, y de risa también. Algo a lo que han ayudado los nuevos personajes (súper secundarios pero súper roba escenas) que han introducido.

Al dúo cómico les acompañan varios animales más del paraje en el que habitan. Y sin tener ningún protagonismo, aportan esa sensación de mundo expandido que tan bien le ha sentado a la película. Y es que este revisión del clásico cuenta con varias diferencias respecto a la original. Algunas mejor paradas que otras. En la parte positiva (además de estos secundarios) podríamos resaltar dos.

La primera, un mayor protagonismo para Nala. Algo para lo que claramente se han inspirado del musical homónimo. Y que ayuda también a que la batalla final sea mucho más espectacular y coral que en la versión original. Una pena que, teniendo a Beyoncé como voz de Nala en el doblaje americano, no hayan decidido introducir el tema de este personaje en el musical. Y en su lugar le hayan dado un desafortunado tema propio del que hablaremos luego.

La segunda es la espectacular secuencia de la maraña de pelo de Simba que viaja por media sabana hasta llegar a Rafiki. La representación gráfica del ciclo de la vida y de cómo todos estamos conectados. Hasta el punto de que las acciones de unos afectan a las de otros. Brillante. Aunque luego lo empañe la tan reducida presencia de Rafiki en su conversación con Simba. Este personaje, junto a Zazú ha sido el más afectado negativamente por el remake.

Los (mínimos) peros

¿Qué es lo que hace que este remake no supere a la original a pesar de rozar la excelencia? Realmente son cuestiones para ponernos tiquismiquis. La primera, que ninguna persecución o momento de acción resulta realmente emocionante. El momento en el cementerio de Elefantes o la mítica estampida de ñus se queda a medio gas. Como que le falta a todo dinamismo y rapidez.

Tal vez sea precisamente por ese realismo que hace que no se puedan utilizar los efectos aterradores que usaba la animación de la cinta original. Y es una lástima, porque las variaciones que ha introducido Hans Zimmer en la banda sonora son brutales y muy épicas. De hecho, la persecución más vibrante de todas resulta ser la de Nala a Pumba. Y aunque la batalla final, como decía, es mucho más impresionante, su desenlace es un tanto sencillo. Se queda en un quiero y no puedo.

El segundo aspecto negativo a resaltar es la canción de Beyoncé, Spirit. La cual han metido con calzador en la cinta a pesar de que ya existe una canción que dice lo mismo que ésta y que encaja perfectamente en ese mismo momento. Estoy hablando de “Él Vive En Ti”, el temazo de El Rey León 2 que hasta los de Disney vieron que era tan brutal que lo incluyeron en el musical interpretado por Rafiki. Y que sin embargo, aquí lo podemos disfrutar en los créditos.

Es decir, en lugar de darle a Beyoncé la canción de Nala en el musical, decide hacer un tema propio que sustituye a “El Vive En Ti” y le resta protagonismo a Rafiki. Esta decisión es tan poco acertada que hace que cuando Timón empieza a cantar Qué Festín en lugar de su danza hawaiana, ni te plantees si te gusta o no. Es más hace que se te olvide que se han cargado la canción de Preparaos de un plumazo. Dos grandes pérdidas para el recuento.

En definitiva, a pesar de sus (ligeros) fallos, el remake live-action (que de live-action tiene poco) del Rey León es una delicia visual. Una hazaña cinematográfica que debería estudiarse en los cursos de diseño. Y una revitalización de un clásico que ha marcado a toda una generación y que seguirá marcando a muchas otras. Un verdadero sobresaliente.

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