Hoy se estrena en España Estafadoras de Wall Street (Hustlers) la nueva película de Jennifer Lopez como principal reclamo. Bien es cierto que no es el tipo de película de la que solemos hablar en The Gamer eSports. Pero tras mi última crítica hater a otra película que tampoco es de nuestro estilo habitual, he pensado que también es necesario hablar de cuando una película te ha sorprendido para bien. Como es el caso que nos ocupa. Esta es nuestra crítica de Estafadoras de Wall Street.

Lo cierto es que no sabía muy bien qué pensar antes de ver la película. Más que nada porque gran parte de su campaña promocional en EEUU se basaba en el trabajo de JLo y la reivindicación de un reparto casi exclusivamente femenino. Y, a riesgo de generar alguna apoya, estoy un tanto cansado de estas promociones con feminismo de manual de reclamo. Ahora el feminismo es una moda. Ahora se lleva hablar de protagonistas que son “mujeres fuertes”.

Lecciones de feminismo

¿Pero qué cojones es eso de “mujeres fuertes”?  ¿Acaso alguna no lo es? ¿No pueden simplemente definirse como mujeres a secas? No, parece que hay que recalcarlo. Como ahora el feminismo es una moda, vamos a coger los roles predominantemente masculinos en el cine y poner a mujeres. Y las llamaremos mujeres fuertes. Sinceramente, eso es una estupidez.

Eso no es feminismo. Ahí lo único que estás haciendo es coger la personalidad de un hombre y colocársela a una mujer porque es lo que se lleva ahora. El feminismo real habla de coger a mujeres (a secas) y otorgarles personajes completos. No que sean un mero objeto en la historia. Ya sean protagonistas o no. Ya sean la buena o la villana. Es más, no debería haber blanco o negro. Sino personajes completos, con matices. Tanto en hombres como mujeres.

Este de hecho es uno de los motivos por los cuales Terminator: Destino Oscuro ha fracasado. El trío protagonista son 3 mujeres con (en principio) mucha diversidad: Una mujer de 60 años que pega tiros y suelta chascarrillos casposos a diestro y siniestro; Una mujer en sus treinta “fuerte” físicamente y que será el robot bueno; Y una adolescente latina que hará las veces de dama en apuros.

Sí, hay diversidad. Pero esos personajes ya los hemos visto. Son los mismos de Terminator 2 cambiándoles el género.  A eso me refiero con feminismo básico de manual. Puede que el hecho de que el equipo de guionistas estuviera formado por 6 hombres y no le hayan preguntado a ninguna mujer tenga algo que ver…

Pero volviendo a la crítica a Estafadoras de Wall Street, temía que la cinta fuera eso, feminismo básico que tan de moda está ahora. Y no pude llevarme una sorpresa más gratificante. Aunque la puedan vender como tal, la película no es una abanderada del feminismo. Es una película basada en hechos reales que cuenta la historia de mujeres REALES. Con sus más y con sus menos. Y que no tienen por qué caerte bien. Es más, a mí sólo me cayó bien una. Y sin embargo, la película es muy disfrutable. Así que, dejemos el feminismo de librillo a un lado.

La avaricia me vicia

Estafadoras de Wall Street está basada en un artículo escrito por Jessica Pressler para el New York Magazine en diciembre de 2015. El él, contaba la vida de Roselyn Keo, o mejor dicho, su versión de los hechos de su vida. Si te los quieres creer o no, ya es cosa de cada uno. El caso es que en la cinta Roselyn es llamada Destiny (interpretada por Constance Wu), y trabaja como “stripper” en un local de Nueva York  antes de la crisis de 2008.

Ciertamente, no es de las chicas que más destaca del local hasta que conoce a Ramona (Jennifer López, y que en la vida real se llama Samatha Foxx), que le enseña a cómo desplumar a los altos ejecutivos de bolsa de Wall Street sin tener que prostituir su cuerpo. Sin embargo, con la llegada de la crisis, los ejecutivos empezaron a escasear y pedían por menos dinero favores sexuales mucho más exigentes que Destiny no estaba dispuesta a asumir.

Es entonces cuando, junto con Ramona, decía crear un grupo de chicas con las cuales estafar a ejecutivos drogándoles con una mezcla de MDMA y ketamina. De manera que éstos creen que han pasado una noche de fiesta, pero en realidad se han quedado dormidos y las chicas despluman sus tarjetas bancarias sin que el ejecutivo recuerde nada al día siguiente. Para cuando descubra el agujero que hay en su tarjeta, su orgullo de hombre le impedirá ir a la policía, ya que estos se reirían de él si así fuera. Pero, la avaricia tiene un precio…

A grandes rasgos esa es la historia de Estafadoras de Wall Street. Desde luego, a veces la realidad supera la ficción. En cualquier caso, nos encontramos ante una historia que engancha. En parte también por la forma en la que está narrada. Ya que en todo momento Destiny va narrando la historia porque se la está contando a Jessica Pressler. Efectivamente, la autora del artículo también aparece en al película interpretada por Julia Stiles.

Y para cuando la película está alcanzando su climax, hace una especie de cambio de narrador para no aburrir al espectador. De manera que mantiene su atención en todo momento. Bien es cierto que si se le puede hacer una crítica a Estafadoras de Wall Street es que la película tarda en arrancar y que tal vez el principio se podría recortar para llegar antes al meollo de los acontecimientos. Pero entonces no conectaríamos igual con los personajes. Que son perfectamente perfilados, tanto para odiarlos como para amarlos.

Mujeres (a secas)

Como decía, las cuatro protagonistas de la película están magníficamente descritas. Y mira que tanto Mercedes (Keke Palmer) como Annabelle (Lili Reinhart) apenas cuentan con escenas propias. Pero aparecen lo suficiente como para mostrar su personalidad. Y como decía al principio del artículo, no tienen que caerte bien. De hecho, la única con la que empaticé fue Annabelle Por ser la única que ahorró el dinero que ganó en lugar de pulírselo.

Una de las cosas de la película que más me gustó fue que no trata de poner a estas estafadoras como heroínas. Es más, ni siquiera las pintan como víctimas. Vale que Destiny al principio tenía problemas económicos. Pero en el momento en que empieza a ganar dinero (antes de la crisis, cuando todavía no ha estafado a nadie), podía haberse puesto a ahorrar en lugar de despilfarrarlo.

Quiero decir, en la película nos muestran que ganan tal cantidad de dinero que cualquiera de nosotros podría jubilarse y vivir del cuento. Sin embargo, ellas quieren más. Y quieren vivir por encima de todo. Con lo cual, llega un punto donde dejas de empatizar con ellas. Y eso está bien. ¡Son humanas! Les puede la avaricia. Posiblemente muchos diríamos que en su lugar nos hubiéramos puesto a ahorrar, pero luego quién sabe si lo habríamos hecho.

Y el discurso de Ramona de “si no lo hacemos nosotras, lo harán otras” tampoco es ninguna justificación. Lo que quiero decir es que este grupo de mujeres cometen delitos y drogan a gente. Y ojo, tampoco me dan ninguna pena los ejecutivos a los que roban. Pero precisamente por eso me ha gustado tanto la película. No toma bandos. Ni trata de venderte las cosas como un empoderamiento de la mujer.

No. Son un grupo de delincuentes muy listas a las que al final la jugada se les va de las manos. Y su historia es trepidante, hipnótica y todas las actrices están que se salen. Me lo pasé pipa. Y sin necesidad de victimizarlas, ni de ponerlas como heroínas y mucho menos de darles roles protagónicos masculinos. Sino siendo simplemente mujeres. A secas. Con sus virtudes y sus defectos. Eso sí es feminismo.

Al principio también decía que en la campaña promocional de EEUU alababan el trabajo de Jennifer López. Y tienen toda la razón del mundo. ¿Por qué cuando un actor (generalmente hombre) como Joaquín Phoenix en Joker profundiza en su papel y lleva su físico al extremo se le ensalza, pero Jennifer López por ser una actriz considerada “de segunda” por ser principalmente cantante, no puede obtener un reconocimiento por haber aprendido a bailar Poledance de esa manera? Joder, hacer lo que hace JLo en la película es muy difícil. Es un currazo. Y hay que reconocérselo. Y luego, además, su interpretación es soberbia.

¿Merece el Oscar por ello? Pues habrá que ver al resto de candidatas, pero desde luego una nominación le vale fijo. Y es que, sin ser una nada del otro mundo, esta película consigue precisamente por no ser pretenciosa calar más hondo que otras que pretenden ser más de lo que son. ¿Nuestra crítica para Estafadoras de Wall Street? Una verdadera sorpresa.