Hacía tiempo que no encontraba una película digna de aparecer en esta sección. De hecho, la última crítica hater que hice fue para Nosotros (Us) en abril de este año. Y bien es cierto que Si Yo Fuera Rico no es el tipo de cinta de la que solemos hablar en The Gamer. Pero es que tenía tan buena pinta y ha resultado ser tan bochornosa, que conforme iban pasando los minutos de metraje iba ganándose cada vez más a pulso su pertenencia a esta sección.

Pero vayamos por partes. Si Yo Fuera Rico llegará a nuestros cines el próximo 15 de noviembre. Dirigida por Álvaro Fernández Armero y protagonizada por Alex García, Alexandra Jiménez y Jordi Sánchez, entre otros muchos rostros conocidos de nuestra industria nacional, cuenta la historia de Santi, un hombre sin oficio ni beneficio punto de separarse de Maite, la mujer a la que aún ama. Un divorcio por gananciales, lo que significa que todo lo que ambos tienen se dividirá a partes iguales. Motivo por el cual, en un golpe de suerte, a Santi le toca la lotería, tiene que ocultárselo tanto a Santi como a sus amigos para no compartir el dinero.

Cliché tras cliché

Atención, SPOILERS

La premisa es sencilla: “¿Qué harías con 25 millones si no pudieras contárselo a nadie?”. Lógicamente a lo largo de la película se dan multitud de situaciones cómicas donde el protagonista tiene que esconder o disimular sus caprichos. Y he de reconocer que muchas de ellas me han sacado una carcajada. Pero todos sabemos lo que pasará al final.

Como en casi todas las comedias de este estilo, los amigos y la chica que ama se enterarán. Acto seguido le darán de lado y él terminará haciendo un gran gesto final para recuperarlos a todos. Con moraleja incluida, claro: El dinero no da la felicidad. O al menos, no si estás solo.

Bueno, pues aunque a grandes rasgos la película es así de predecible (porque sí, todo lo dicho anteriormente ocurre), no sé qué me ha molestado más. Si el hecho de que supiera lo que iba  a pasar desde el minuto uno. O el hecho de que, durante el transcurso de la película, trataran de desviarse de ese estereotipo y dicha pretensión juegue en su contra. Ahora explicaré mejor a qué me refiero. Pero antes, me gustaría puntualizar una cosa.

Si Yo Fuera Rico está basada en la película francesa de 2002 Ah! Si J’étais Rich. Reconozco que no he visto la cinta original, aunque en el tráiler se ve que el planteamiento es bastante similar. Sin embargo en multitud de portales de cine como eCartelera o SensaCine aparece una sinopsis de la misma que dista un poco de la realidad. Ya que en ella nombran a una tal Vanessa, la viuda de un millonario fallecido que decide ir detrás de Santi.

Desconozco si esta trama es original del remake español o si aparecía dicho personaje en la película francesa. Es más, desconozco si esa trama se llegó a rodar o de dónde la han sacado tales portales, porque en la cinta NO APARECE NINGUNA VANESSA. Ni ninguna viuda ni nada por el estilo. Y ojalá hubiera aparecido porque tal vez así hubiera sacado del cliché a la película.

Caspa everywhere

Pero volvamos a la película y a porqué me ha cabreado tanto su pretensión de salirse del estereotipo para acabar hundiéndose en él. Para empezar, diré que la película es muy básica. Tan sencilla que se agarra como una lapa a su premisa y el protagonista no revela su fortuna hasta bien pasada la hora de metraje. ¿Qué ocurre? Que durante esa hora se han producido un desfile de sketches, que aunque son graciosos, no hacen evolucionar NADA la historia. Por lo que se vuelve repetitiva y aburrida.

Y aunque los actores funcionan de maravilla (lo único reseñable de la película) sus personajes carecen de profundidad o personalidad. Son de blanco o negro. No consigues empatizar con ninguno. Ni con el protagonista. De manera que te da igual lo que les ocurra. Y llega un punto en que estás esperando que Santi recule y se dé cuenta de que aunque tenga mucho dinero, no es feliz si está todo el rato escondido.

Sin embargo, esa evolución del personaje NO LLEGA NUNCA. ¿Se han salido del cliché? En parte sí. Pero el personaje no ha avanzado nada. Y lo peor es que, como no llega nunca a esa moraleja/conclusión, su gesto épico final carece de sentido. De manera que al final sí cumplen con el cliché pero lo hacen sin motivo y sin que el personaje evolucione. Bueno, sí que hay un motivo, pero de ese hablaremos más adelante.

La cuestión es que al final el resto de personajes se quedan en una caricatura. Ejemplo: Diego Martín interpreta a Mario, un antiguo compañero de colegio de Santi al cual ridiculizaba por ser gordo. Bien, no solo resulta indignante que hagan mofa de un asunto tan grave como es el bullying, sino que lo colocan como el villano del asunto. Ya que ahora ha adelgazado, es rico, es el jefe de Maite y empieza a tener un “romance” (que de romance poco) con ella.

Y ojo, no soy de los «indignaditos» que consideran que no se pueden reír de cosas políticamente incorrectas. En Friends también se reían de Mónica gorda, y yo me desorino. Y aunque también podría ser algo reprochable actualmente, recordemos que esa serie ha cumplido 20 años y es “normal” que tenga un poco de caspa. Sin embargo, la diferencia está en el enfoque.

Ya que Si Yo Fuera Rico no solo ridiculiza al gordo de la clase. Sino que como es el “malo” del asunto, también tiene que ser un pedante que habla muy fino inglés. Y en la cama pone caras raras, gime raro y no se preocupa en si Maite llega al orgasmo. Qué feo por su parte. Y, por supuesto, tiene un plan malévolo para dejar a todo el mundo en la calle, incluida a Maite. Algo que sólo sabe Santi pero que Maite no quiere creer. ¿Puede ser más bidimensional?

La mujer objeto

Llegamos así al triángulo amoroso de la película: Santi-Maite-Mario. Efectivamente, el rol del personaje de Alexandra Jiménez es de mero objeto. Un premio que se disputan entre dos hombres. Maite carece de trama propia. Como el resto de personajes excepto Santi. Y si me dices que al menos la relación que tiene con ambos personajes masculinos es sana, pues bueno. Tiene un pase. Pero es que la relación de Santi y Maite es tóxica.

Santi es el “típico” macho cabrío español orgulloso, vago, celoso y posesivo. “Quiere” a Maite pero no hace nada por ella. Joder, no lo hace ni cuando quiere recuperarla con una cena. Como es rico, contrata a un chef. “Quiere” a Maite pero no tanto para contarle que ha ganado la lotería y tienen que compartir el dinero con ella. “Quiere” a Maite pero solo cuando ve que ésta está rehaciendo su vida con el gordo de la clase. Y, claro, ¿cómo va a conquistarla el gordo marginado en lugar del macho alfa?

Pero lo peor, es que Maite tampoco me da pena. Porque encima ella tampoco está rehaciendo su vida porque sigue enamorada de Santi. Aunque le cueste admitirlo. ¿Enamorada? ¿Enamorada de qué? Es una relación de dependencia nada sana. Y lo peor es que empieza a tener una relación con Mario para molestar a Santi. Pues qué queréis que os diga, la verdadera víctima de todo esto es Mario. Es el único que me da pena y encima tiene que ser el villano.

Antes decía que sí que había un motivo por el cual Santi hace ese gran gesto final. Es por GANAR el premio. GANAR a Maite, el trofeo. No es por amor. Y Maite en cuanto hace ese gran gesto le perdona TODO. Esa relación no es amor. Es una relación tóxica que no debería ser para nada aplaudida ni la moraleja final de una película “romántica”.

Antes también decía que puedo tolerar la “caspa” de Friends porque hace 20 años que se emitió. Y, sinceramente, creo que ha envejecido bastante bien. Pero no puedo tolerar este humor básico casposo y machista en pleno 2019. Y menos cuando el equipo de guionistas lo forman tres personas y una de ellas es una mujer. ¿En serio está de acuerdo con esta película y el mensaje que da?

¡Joder, que aparecen tetas! Sí, tetas. De estas gratuitas que no aportan nada. Repito, no soy de los indignaditos por el humor incorrecto. Me encanta. Scary Movie es una de mis películas favoritas. Y está lleno de humor básico y tías pechugonas. Pero dentro de un contexto. Y esto es igual. Claro que puede haber desnudez en una película. Si está justificada. Pero a estas alturas, el cine español no puede seguir siendo el de las tetas. Que parece que es firma de la casa.

Sinceramente me molesta haber hecho esta crítica. Primero porque tenía ganas de verla y los avances prometían bastante. Y segundo porque una película es un trabajo muy duro y sufrido para todos los que participan en ella. Y por supuesto que cada una de esas personas intentó hacer su trabajo lo mejor posible y hay que reconocérselo. Pero esta película habría tenido un pase en 2005, junto a cintas del estilo de Torrente y Fuga de Cerebros. Ahora no.