La secuela del trepamuros más conocido de los comics llegó a nuestras pantallas hace casi dos semanas. Y al igual que hice con su predecesora, he decidido expresar mi opinión personal sobre si Spiderman: Lejos de Casa es una buena adaptación de las viñetas. A estas alturas creo que no es ningún secreto que soy un gran fan del trepamuros desde mi más tierna infancia. De ahí que mi opinión, de partida, puede ser bastante sesgada. Pero empezaré siendo objetivo.

(Atención: SPOILERS)

Spiderman: Lejos de Casa es una gran película. No diría que es la panacea ni mejor que Vengadores: Endgame como muchos han dicho. Pero sí coincido en que es una gran conclusión para la Fase 3 y la Saga del Infinito en el Universo Cinematográfico Marvel. Y mira que de primeras iba con las expectativas realmente bajas. Es más he sido bastante reticente a verla.

Por un lado porque ya la primera me dejó un poco frío. Me pareció una buena película pero no me convenció como habían adaptado al personaje en el UCM. Y la segunda parte no parecía cambiar eso. Y por otro lado, porque consideraba que los trailers me lo habían contado prácticamente todo. Algo que, aunque prácticamente es así, lo cierto es que me lo he pasado en grande y me ha alucinado todo lo que no sabía.

Vamos, verdaderamente los tráilers destripan toda la trama de la película, así que no me he llevado ninguna sorpresa. A excepción de sus escenas post-créditos. SIN PALABRAS. Porque el giro de guión del personaje de Mysterio no engañaba a nadie. Ni a los que ya lo sabíamos por los comics ni a los que iban de nuevas. ¿Quién iba a confiar en alguien TAN encantador?

Pero el caso es que la película me ha sorprendido para bien. Me ha hecho reír y estar pegado a la butaca durante las dos horas que duran. La acción es trepidante y tiene escenas realmente sacadas de los comics. La secuencia de Spiderman con las alucinaciones de Mysterio es sencillamente MAGISTRAL. Un comic hecho película. BRAVO.

Es más, hasta el diseño de Spiderman y los efectos especiales del balanceo me han callado la boca. Porque por los avances el CGI era un canteo y creo que es imposible superar un traje y una definición del hombre araña como en The Amazing Spiderman 2. Eso unido a que Tom Holland es maravilloso y su Peter Parker es casi clavado al de las viñetas ha hecho que la experiencia sea bastante disfrutable.

De Spiderman tiene el nombre

Bien, ahora que ya he dicho que como película me parece genial y he resaltado varios puntos que la destacan y harán las delicias de los fans, viene la parte “hater”. Ojo, no me considero un “hater” porque sí. Creo que para posicionarse en contra de algo hay que tener argumentos de peso, y yo voy a tratar de exponer los míos. Porque, tal y como también sospechaba antes de ver la cinta, Spiderman: Lejos de Casa no es NI DE LEJOS (ba dum tss) una buena adaptación.

¿Recordáis Spiderman 3? Ese desastre absoluto dirigido por Sam Raimi en 2007 después de dos entregas sobresalientes. No eran perfectas ni fieles al 100% a los comics. Pero respetaban su esencia y podías reconocer a todos los personajes allí presentes. ¿Cuál fue el fallo entonces de la tercera entrega (además de saturarla de villanos planos)? Que se olvidaron de la esencia. El título decía Spiderman, pero podría haberla protagonizado cualquier otro superhéroe. Aunque entiendo que el hecho de que ese superhéroe sea Spiderman pues es más lucrativo y da más dinero.

Cogieron el nombre y los personajes y se sacaron de la manga una historia sin pies ni cabeza. Con numerito musical incluido por parte del “Peter malo” (que más que miedo daba risa). Pues bien, con la franquicia del hombre araña Marvel ha hecho lo mismo. Ya lo hizo en la anterior y en esta repite. Y ojo, no digo que las películas tengan q alejarse de los comics. Es necesario que haya cambios al adaptar porque son lenguajes distintos. Pero no te cargues la esencia.

Y tampoco creo que sea (del todo) culpa de los guionistas Chris McKenna y Erik Sommers. Ellos a fin de cuentas están siguiendo las directrices de un plan mayor. Y una de las grandes condiciones que Kevin Feige (el arquitecto del UCM) les puso a los escritores fue que se separasen LO MÁXIMO POSIBLE de las dos encarnaciones anteriores. De hecho, les prohibió que Spiderman se balancease por los edificios de Nueva York hasta el final de la segunda película. Razón por la cual la primera se sitúa mayormente en Queens y la segunda en Europa.

¿Cuál es el problema? Que las dos adaptaciones anteriores fueron bastante fieles al material original. Es más, soy uno de los pocos que le encanta la primera entrega de The Amazing Spiderman y le parece la mejor adaptación del trepamuros. Además de un inicio de saga súper prometedor que se cargaron con su espantosa segunda parte.

Y aunque precisamente lo que se le criticó a esta segunda adaptación fue su similitud con la primera, es que el material es el que es.  No se puede cambiar. Porque si lo cambias ocurre Spiderman: Homecoming y su secuela. Que al igual que le ocurriera a Spiderman 3 tiene de Spiderman eso, el nombre. Voy a intentar desarrollar este concepto.

Eterno adolescente

Comencemos por Peter. Ya he dicho que Tom Holland es el Peter perfecto. Con un único “pero”. Y es que es un crío. Quiero decir, basta ya de tener a un Peter adolescente. Sólo hemos podido ver madurar al personaje en la trilogía de Raimi. En Amazing se quedó justo tras graduarse. Y en esta nueva adaptación pretenden completar la trilogía en el instituto. Que no es que no me guste el tono de comedia adolescente que le ha dado el director Jon Watts. Simplemente creo que deberíamos avanzar en la historia.

Y entiendo que sea para diferenciarlo de los demás héroes teniendo un protagonista adolescente. Pero para un personaje con más de 900 ejemplares en su cabecera principal y que sólo pasó en el instituto los primeros 28 me parece un insulto. Peter tiene más vida después del instituto. Pero, en fin, es la versión del personaje que han decidido colocar en el UCM y nos la tendremos que comer.

Por otro lado, la figura del mentor. Spiderman es Spiderman por Tío Ben. Y en el UCM Tío Ben brilla por su ausencia. Solo aparece como pequeño huevo de pascua en las iniciales de la maleta que Peter se lleva a Europa. En las cuales se lee BFP (Benjamin Franklin Parker). Es decir, que tuvo que existir en algún momento.

Y dado que tampoco se nos ha mostrado el origen de Spiderman (porque, ciertamente, después de dos adaptaciones, tampoco era necesario), es probable que su muerte sea lo que hace que Peter se convierta en el trepamuros. Sin embargo, era necesario un mentor. Una figura moral. Y ese papel lo ha desempeñado Tony Stark. Ya dije en su día que antes de ver Spiderman: Homecoming esperaba que no se convirtiera en el show de Ironman y Spiderman. Y afortunadamente no fue así.

De hecho, no me molestó que Tony ejerciera un poco de brújula moral de Peter. A pesar de que en los comics ambos siempre han tenido cierta rivalidad a excepción de en Civil War. Y dado que en la adaptación de esta película fue cuando presentaron al trepamuros, han decidido quedarse en esa relación de apadrinaje por parte del filántropo. Y tras la muerte de éste, era lógico el camino que toma Peter en esta segunda parte.

Pero una cosa es que Peter se pregunte si debe seguir el legado de Ironman y otra que esté buscando un mentor por las esquinas. Mysterio en este caso. Entiendo que para la forma en la que han adaptado al villano, presentándolo como bueno al principio, era necesario generar esa dinámica entre ambos. Pero lo cierto es que Peter nunca ha necesitado mentores. Y creo que eso es algo que por fin aprende en esta secuela.

De hecho, el final de la película podría ser el comienzo de las verdaderas aventuras del Spiderman de los comics. En Nueva York, independiente y sin tanto artilugio tecnológico de Stark. Bueno, es que esa es otra. La tecnología. He de reconocer que me encanta cuando muestran el lado científico de Peter. Incluso esa comparación de Peter y Tony trabajando cuando está creando su nuevo traje. Pero Spiderman no usa tecnología.

No tiene inteligencias artificiales ni supergadgets más allá de sus lanzarredes y sus rastreadoras arácnidas. Bueno, a excepción de una trama de los comics no muy duradera donde sí que se volvió todo bastante tecnológico. El caso es que Spiderman se vale de su ingenio para vencer a los malos. Y sí, puede que en ocasiones fabrique artilugios para vencer a un villano concreto. Pero a fin de cuentas es un chaval de clase media sin acceso a recursos ni tecnología avanzada.

De modo que espero que tras este cierre de “el legado de Tony”, espero que en futuras entregas vuelva a la normalidad. Y es por todo esto que la sensación que me dan tanto Homecoming como Lejos de Casa es que son películas de transición. Cintas que han allanado el terreno para presentar al trepamuros de los comics que todos conocemos. Y que, como digo, a partir de ahora podrá tener sus verdaderas aventuras individuales más basadas en los comics. Si no fuera por dos “pequeños”  detalles.

El primero, la revelación de su identidad secreta, que seguro volverá a cambiar su status quo. Desde luego, Marvel se ha empeñado en que esta franquicia sea lo más diferente a las dos adaptaciones anteriores. Y aunque me parece un giro arriesgado y emocionante (y también basado en los comics durante Civil War) me quedo con las ganas de ver cómo sería una película de Spiderman en el UCM con el status clásico de los comics.

El círculo de Peter

La segunda, y que por desgracia no tiene pinta de que vaya a cambiar en un futuro cercano, el plantel de secundarios. Empezaré por el insufrible Ned. Peter Parker no tiene amigos en el instituto. Le han colocado a este pardillo para que pueda hablar de sus cosas en voz alta. Utilizando además un personaje que en los comics es compañero de trabajo de Peter y no se llevan precisamente bien. ¿Lo bueno? Que en esta entrega no está muy pesado gracias a su trama amorosa con Betty Brant.

Otro personaje de los comics que han colocado en el instituto en lugar de en el Daily Bugle. De hecho, Betty estuvo bastante colgada de Peter. Razón por la cual Ned lo odia, ya que él sería quien acabara casándose con la secretaria del periódico. Al menos los han juntado en esta película a modo de homenaje a lo que realmente eran en los comics.

Luego tenemos a Flash Thompson. Cuya esencia es ser el típico quarterback creído, guapo y líder de la escuela que se mete con Peter todo el tiempo. Pues bien, como a la hora de actualizar el mito han decidido ser más multiculturales, el nuevo Flash es un pringao niño bien que se cree guay pero que no lo es. Y que es un hazme reír en sí mismo. De hecho, el personaje de Brad es más Flash que el propio Flash.

Y no es cuestión de que este Flash sea indio y el Flash original un rubio de ojos azules. No. No se trata de un asunto racial. Como digo, Brad es de ascendencia oriental y podría ser el Flash perfecto. Que, por cierto, Brad también es un personaje de los comics. Solo que (DE NUEVO) está colocado fuera del contexto original. Ya que en las viñetas es un universitario que intenta salir con MJ después de que ella y Peter tuvieran un pequeño affair.

Pero hablemos de MJ. Esta no es la MJ de los comics. Al menos no se llama Mary Jane. Pero con el apodo que le han dado a Michelle Jones, dudo que Mary Jane haga acto de presencia en el futuro. Y, de nuevo, no digo que no sea MJ por una cuestión racial. Zendaya me parece una gran actriz y tiene el físico para interpretar a la supermodelo que es Mary Jane.

Sin embargo, en lugar de una chica despampanante, divertida pero con un entorno familiar disfuncional, nos han dado una nerd más. Diferente, rara y desaliñada. Que no es que esté mal. Pero no es MJ. Podrían haberla llamado Debra Whitman y sería más fiel a ese personaje de los comics. Pero siguen empeñados en coger los nombres de los personajes y cambiarlos a su antojo destrozando su esencia.

Y de hecho, la trama amorosa entre Peter y ella me parece lo más flojo del film. Ojo, me han hecho gracia sus intervenciones. Pero a pesar de la complicidad que tienen los actores en la realidad, Holland y Zendaya tienen nula química en escena. Además de que nos han colocado la trama amorosa de golpe. Con calzador. Sin explicar por qué a Peter le gusta MJ cuando han compartido dos palabras y la mayoría han sido “insultos” por parte de ella hacia Peter.

Por no hablar de que Zendaya es un mero objeto en la cinta. Lo cual ya me molesta. Porque parece el trofeo de una competición entre Peter y Brad por conquistarla. Menos mal que la chica descubre la identidad de Peter (algo que tanto Mary Jane como Debra Whitman hicieron en los comics) y se puede desquitar un poco su imagen de chica florero. Pero igualmente, la relación entre ambos no tienen la magia ni el encanto que tuvieron Peter y Mary Jane en la trilogía de Raimi, ni Peter y Gwen en The Amazing Spiderman.

La única que se salva en esta escabechina de secundarios es Tía May. Que aunque tampoco tiene NADA que ver con su contrapartida en las viñetas, me parece un cambio acertado y actualizado. Incluso su romance con Happy podría ser una referencia al romance que tiene May en los comics con Jarvis. Que aunque en las películas ha quedado relegado a ser el mayordomo de Howard Stark y el nombre de la inteligencia artificial que luego se transformaría en Visión, en los comics era el mayordomo de Tony. Una función que ha ejercido Happy en el UCM.

Y para no acabar de forma tan negativa esta reflexión, alabaré el trabajo realizado por Jake Gyllenhaal. De hecho, los villanos de Spiderman son lo mejor que han adaptado los de Marvel. Regalándonos dos enemigos clásicos estéticamente clavados a sus contrapartidas de las viñetas y con unos orígenes similares pero adaptados. Unos cambios que los sitúan mejor en el UCM pero que no cambian la esencia de los personajes.

Y es que al final todo se trata de eso de mantener la esencia de los personajes. Sigo reticente a esta adaptación del trepamuros por todos los motivos antes expuestos. Aunque he de reconocer que estoy expectante por ver cómo lidian con la revelación de la identidad de Peter. No serán las historias adaptadas del personaje de los comics. Pero al menos las películas son entretenidas.

Cuéntanos tu opinión

avatar
  Subscribirse  
Notificación de