Robert McKee, un estudioso del guión, participó en una película junto con Nicolas Cage: Adaptación. El ladrón de las orquídeas. En esa película, el personaje de Robert asesora al de Nicolas sobre cómo se debe de escribir una película.

Para que se recuerde una obra, tiene que tener un buen final

La escena que quiero resaltar como clave es una en la que ambos están en un bar conversando. Nicolas pregunta sobre cómo hacer su película y Robert le responde: “Sorpréndelos al final. Da igual lo que haya antes, los problemas o agujeros, pero si los sorprendes al final tendrás un bombazo“.

Y no es que esté totalmente de acuerdo con esta afirmación, pero en cierta medida sólo nos quedamos con el final. Pongamos varios ejemplos. Juego de Tronos y Lost, dos de las series con mejores ratings y notas de toda la historia de la televisión hasta su última temporada.

Os soy sinceros, no he visto Lost, pero me sé el final y me parece el tipo de final cutre y perezoso para resolver todos los problemas de una. Por otro lado, soy un gran fan de GoT y las dos últimas temporadas fueron nefastas. Ahora mismo hay una opinión dividida sobre si ambas son buenas o no.Vengadores: End Game

En contra a esto tenemos Endgame, donde la película tiene bastantes fallos (meterse en líneas temporales siempre es un marrón curioso) y, para la grandísima mayoría, es una muy buena película. Y esto es porque tiene un final épico que traslada a una generación que nos lleva acompañando durante 10 años.

Ahora me gustaría apuntar hacia el anime con Neon Genesis Evangelion

Se añadió a Netflix recientemente y me parece el mejor final para el anime. De hecho, la película que es el final “exterior a Shinji” está bien pero no me parece nada del otro mundo.

Evangelion en sí me parece un anime insustancial. No sabes muy bien por dónde va a ir presentando un elemento de misterio, con el que tampoco se juega mucho. Están los ángeles y los mechas, pero las batallas tampoco son el fuerte. De hecho, ninguna dura más de 10 minutos.

Lo que está presente a lo largo de toda la serie es la inseguridad de los personajes y los dos últimos capítulos se olvidan de la trama exterior, los ángeles y los mechas y se centra en la depresión. Son la caída más profunda al pozo y el ascenso, la superación de las inseguridades.

La serie acaba con todos los personajes aplaudiendo y felicitando a Shinji, ha conseguido superar sus miedos y su depresión. Ya puede volver a vivir. A vivir bien.

Que la serie descarte todo lo que te había planteado antes para decirte: Mira, aquí lo importante es primero estar bien consigo mismo y ya luego te preocupas de lo que pasa fuera de ti; me parece maravilloso.

Este es el efecto que provoca un buen final, no importa si la trama es descafeinada, tiene agujeros de guión o es ilógica. Si tiene un final bueno, un final que sea lo que los fans quieren y esperan, entonces será recordada como un hito.

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