El Esqueleto gigante dará mucho que hablar.

La última actualización de Clash Royale no solo ha traído dos nuevas cartas y una arena inédita. La aparición del Cazador y los Zappies son de agradecer, así como el Valle Eléctrico. Aunque no hay que olvidar los cambios de balance.

Más allá de los sonados nerfs a los Duendes o el Caballero, hay una serie de cartas que se han visto especialmente beneficiadas. Es cierto que los cambios de balance no han sido demasiado exagerados, pero suficientes para sacudir levemente en el meta de Clash Royale.

Una de esas tropas que ha vuelto a ver la luz es el Esqueleto Gigante. Un tanque que había quedado relegado al ostracismo ante la tiranía del Gigante y el Gólem. Tan solo un 5% de vida más parece suficiente para que se le vuelva a ver por la arena. Su mayor facilidad para llegar a la torre la convierten en una carta muy valiosa. Recodemos que su bomba daña mucho las estructuras y dificulta que el rival arme el contrapush.

El Príncipe empieza a gustarse en el meta.
El Príncipe empieza a gustarse en el meta.

Puede parecer lo contrario, pero ahora mismo, el Esqueleto Gigante es una opción a valorar. Especialmente con el resurgir del Príncipe.

Precisamente el Príncipe regresa al meta por todo lo alto. Un burst completito de vida, velocidad y potencia de ataque han hecho que el infante sea el compañero perfecto en todo beatdown. Volverán a verse barajas con Gigante y Veneno acompañados de un Príncipe que dará mucho que hablar.

Para tropas, los Guardias

Y esa carta que nos encontraremos hasta en la sopa son los Guardias. Siempre ha sido una carta interesante, contando con escudos y las lanzas, que les permiten pegar desde más lejos que otras tropas. Aunque ahora se encuentran en su elemento gracias al poderoso nerf que le ha brindado Supercell. Su coste de 3 de elixir, lo mismo que la Pandilla, la están convirtiendo en tropa obligada dentro de muchos mazos. Todavía más después del nerf que han sufrido los Duendes (a cuchillo).