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Counter Strike: Global Offensive, uno de los más jugados de Steam, se coloca a inicios de año como el juego free to play con más bans del 2018, contando con un pico de más de 600 mil jugadores reportados. Su principal motivo se debe a la llegada masiva de jugadores tras su paso de pago a gratuito.

Desde su lanzamiento en el año 2012, el Counter Strike: Global Offensive ha marcado un antes y un después en lo que al ámbito del competitivo se refiere. Siendo así como uno de los más jugados por la plataforma de videojuegos Steam.

Con la fortísima irrupción de Fortnite: Battle Royale al mercado, todos los demás títulos tuvieron que moldearse acorde a las normas del nuevo mercado. Uno de estos casos más recientes es el Call Of Duty: Black Ops 4, que se unió al mundillo de los Battle Royale con su modo “Black Out”.

Sin embargo, parece ser que no basta con incorporar ese modo, viéndose obligados a lanzar (o reconvertir) el juego en free to play para captar a jugadores indecisos y cansados del entorno que ofrece Fortnite. Son casos como el H1Z1 o el propio CS:GO.

Counter Strike siempre tiene un único problema que lo caracteriza: hay demasiados jugadores que utilizan hacks en las partidas, ya sea con “aimbot” o “wallhack”. Haciendo que obtengan una serie de bans que les costará su entrada al juego de por vida.

Si esto le sumamos su reciente conversión a free to play, es obvio que por una simple regla de tres, hubiese más gente dispuesta a molestar a otros jugadores porque no perderían nada al ser baneados.

Para concluir con el tema de los bans…

Si Valve no se pone las pilas e intenta poner unas barreras más férreas contra los hackers, podría significar la pérdida de prestigio de la marca. Haciendo que todos aquellos jugadores indecisos en comprar el juego, ni se les pasara por la cabeza la idea de comprar el juego.