Hace unos días salió el nuevo juego de la saga SteamWorld, esta vez un RPG de cartas por turnos. Como en todos los juegos de SteamWorld todos los personajes son una suerte de robots. Pero en esta ocasión, viviremos las aventuras en un mundo fantástico.

Un mundo fantástico tiene que estar vivo

Lo primero que quiero destacar es el mundo en el que se desarrolla la historia. Me declaro gran fan de la saga y, salvo Tower Defense de Nintendo Ds, he jugado a todas las entregas. Tanto SteamWorld Dig 1 y 2 se ambientan en un desierto donde juegas el papel de minero. El mundo en el que estás no deja de ser un SavePoint con personajes que sólo están para mejorar los Power Ups del avatar.

En SteamWorld Heist somos unos mercenarios que vagan por el universo en busca de misiones pero que se topa con una banda malvada a la que debemos derrotar para que prevalezca el bien. En este caso, al haber más personajes y una historia algo más desarrollada; se empiezan a sentir como personajes reales y no tiendas en forma de Sprite. No obstante, el mundo sigue siendo bastante simple y hay un tono ocre, de colores apagados que destaca mucho.

Sin embargo, en la nueva entrega, el mundo es mucho más colorido. Para empezar, te cuentan la historia como si fuese un cuento. Una épica a través de un mundo medieval. La paleta de colores es mucho más brillante y clara (hasta que la historia comienza a oscurecerse). Esto hace que el usuario esté más predispuesto a divertirse y ayuda a la hora de establecer la relación con los personajes.

La protagonista, Armilly, es una heroína frustrada ya que no la incluyen en el Gremio de héroes, pero no deja de ser optimista a la hora de querer convertirse en uno. El carácter positivo acompañado de una paleta de colores alegre te hacen jugar con una sonrisa.

Junto a esto, tenemos un mundo, que aunque se nota bastante vacío, sobre todo en las rutas; se ve que hay ciertos elementos que intentan, a pesar de estar en un segundo plano, hacer ver que un trabajo detrás: hay un Gremio de héroes, una enciclopedia sobre la historia del mundo, una ciudad entera que está en la perdición, un libro (que es una clara referencia al Necronomicón de Lovecraft) que está maldito. Incluso tiene algo de lore con una Edad de los Héroes.

La historia cumple, pero se pide algo más

Por otro lado, tenemos la historia. Los juegos de Imagen&Form no destacan por tener una historia compleja, un trama política maquiavélica o ser juegos con una duración irrisoria en la que te puedas extender tanto como desees. SteamWorld Quest no es la excepción. Es un RPG de 14 o 15 horas donde se nos presentan unos villanos sin saber muy bien por qué hacen maldades hasta el último tercio del juego. Hay un giro de guión «inesperado» donde se justifican las acciones de los villanos, batalla final y créditos.

El juego no presenta nada nuevo en cuanto a nivel de historia. Cumple, está bien y sus personajes son lo que realmente la hace correcta pero no hay nada, ningún mensaje que transmitir salvo «El orgullo te arruina» o «Las ansias de poder te acabarán hundiendo» y ni siquiera están ahí durante la mayor parte del juego.

Hay temas que estarían muy bien como la complejidad de ser un héroe, qué te convierte en héroe, ¿un título, aparecer en los libros, tener estatuas, una única proeza? Todos estos temas pasan prácticamente desapercibidos para ir a la lucha del bien y el mal. La historia, como ya he dicho, no es mala; pero tampoco vas a encontrarte nada nuevo.

Cómo se juega a esto

Por último tenemos la jugabilidad. Como ya hemos mencionado antes, es un RPG por turnos con cartas. En un primer momento puede echar hacia atrás esta mecánica, mas está muy bien implementada. No se siente aburrida y, aunque hay una cantidad de cartas que puede abrumar, esto permite varias estrategias y adaptabilidad a los diferentes combates.

Es verdad que en algunas zonas hay demasiados enemigos y, a mi parecer, en ciertos capítulos la dificultad es excesiva. De hecho, el jefe final tiene un ataque que deja a todos tus personajes con 1 punto de salud. También es verdad que te dejan un turno para curarte y es algo que no se necesita hasta la última parte del juego (el curarse me refiero) pero me parece una manera injusta de quitarse objetos curativos.

En SteamWorld Heist la dificultad era una montaña rusa. Había combates muy difíciles o otros ridículamente fáciles y tenía miedo de que eso volviera a pasar. No es para nada así, hay un par de capítulos en los empieza a ponerse sencillo y luego hay un escalón de subida de dificultad. Pero en líneas generales, está bien balanceado.

En resumen, el juego está bastante bien. La historia no es exigente, las mecánicas son simples y divertidas permitiéndote hacer varias estrategias. Y el título es una belleza visual. Si tenéis una Nintendo Switch, recomiendo comprar SteamWorld Quest: Hand of Gilgamech.