Hace un par de días salió un juego español que había levantado mucho hype: Blasphemous. El juego del estudio sevillano The Game Kitchen, ha obtenido muchísimas notas positivas, junto con muy pocos comentarios negativos, y se ha convertido en líder de ventas en Steam.

Pongámonos un poco en contexto

Este videojuego es un metroidvania en el que a través de un nazareno (muy típicos de Sevilla) armado con una espada deberá ir derrotando diferentes monstruos. Todo esto está bañado con una estética pixelart y una temática muy religiosa, concretamente cristiana (aunque en el juego es inventada). La campaña de Kickstarter del estudio ha sido una de las más exitosas consiguiendo más de 300.000 euros.

Bueno, pues ¿qué problema hay? Un juego bueno que consiguió la financiación necesaria hasta transformarse en un gran indie. Uno de los mejores juegos del año, sino el mejor.

¿Quizá no es el mejor? ¿Tal vez estoy exagerando?

Estudios españoles hay pocos. La mayoría no pasan de un grupo de 4 ó 5 amigos que se juntan para intentar sacar algo adelante. No hay infraestructura, el gobierno tampoco es que muestre mucho interés por que la haya, no hay historia y tampoco hay demasiados capaces de dedicarle dos años a algo que puede (o no) salir bien. Hay que poner comida en el plato y jugártela a una sola carta es muy arriesgado.

Es por ello que, entre otras cosas, cuando salen títulos como RiME, Gris o Blasphemous son tan alabados. Y no quiero que se me malentienda, me he pasado los dos primeros y me parecen grandes títulos. Pero no era lo que había leído.GRIS

Entiendo que hay que apoyar la industria, entiendo que el público quiere ver títulos genuinamente buenos en España. Que se empiecen a hacer producciones AA o incluso que, dentro de algunos años, tengamos algún estudio AAA que venda millones. Ojalá sea así, pero me da miedo que sobrevaloremos todos los títulos que sean producto nacional.

Con esto no quiero decir que Blasphemous sea un mal título, nada más lejos de la realidad. Para empezar, no puedo hacer ese juicio porque no lo he jugado y sólo podría decir lo que he podido ver en los trailers, que tampoco es mucho. El control, el ritmo de juego, las batallas, todo eso no sé cómo es así que no puedo decir si es un bueno juego.

Sin embargo, cuando todas las opiniones tienen algo parecido a “es un juego español y, además, muy bueno“; cuando se pone la nacionalidad antes de la calidad empieza a preocuparme que no miremos de manera crítica nuestros propios productos.

Insisto, no digo que Blasphemous sea malo, digo que tal vez lo estamos sobrevalorando. Lo cual es malo, pero también es bueno porque ayuda a la publicidad y a expandir el mercado, pero no me acaba de convencer que la publicidad sea “compra esto que es español” en lugar de “compra esto porque es muy bueno“.

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